El Forjista

Informes desde la clase media porteña II

 

 

Clase media: consumismo y gorilismo

agosto de 2011

Este artículo no pretende, ni remotamente, abarcar a la numerosa y diversa clase media, tan plagada de matices diferenciadores, que cualquier intento que ambicione contenerla en su conjunto muy posiblemente concluya en un fracaso. Sólo nos referiremos aquí, a aquella porción de esta clase que se incorporó a un frenesí de consumo pero, que no obstante, no pierde oportunidad para lanzar durísimos cuestionamientos al gobierno nacional.

Tampoco es nuestra intención producir un panfleto que desprecie a "la sociedad de consumo", por el contrario, como alguien ya explicitó hace bastante tiempo, lo que América Latina necesita es consumir. Aclaramos que defendemos con entusiasmo el desarrollo de un mercado interno que sea el motor de una industria nacional pujante, lo que aquí cuestionamos es que no quieran asociar ese incremento de su consumo con una notoria mejora general de la situación de la gran mayoría de los argentinos.

Toda la sociedad argentina, pero muy especialmente las clases medias y altas, han elevado su nivel de consumo en los últimos años. Demos algunas cifras al respecto, mencionando que hemos recurrido a fuentes privadas por la desconfianza con respecto a los datos del INDEC.

Según CAME, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, en mayo del 2011 comparado con el mismo mes del año anterior, se ha producido un incremento en las ventas que llegan a 5,7 % y que si esa comparación se realiza en el rubro de electrodomésticos el aumento llega al 7,3%.

La Asociación de Concesionarios de Automotores de la Argentina, ACARA, estima que en el año 2011 se llegará al patentamiento de 800.000 autos, la cifra diaria es de 2400, y se estimaba que en junio la cantidad de patentamientos llegarían a 70.000, cuando el año pasado para el mismo mes se llegó a los 52.621.

En tanto la Cámara Argentina del Automotor (CAC) anunciaba que en mayo del 2011 se había llegado a vender 156.913 autos usados es decir un 38,7 % más que el mismo mes del año anterior y un 16,48% comparado con el mes anterior.

Podríamos seguir pero aburriríamos, este panorama muestra que la clase media se ha incorporado a un régimen de consumo que había abandonado hace varios años y que la ha llevado a comprar televisores de última generación (LED, LCD), home teathers, celulares, notebooks, tablets, aires acondicionados, wii, playstations, etc. Sin tener una estadística precisa podríamos decir que se ha reducido de manera considerable el plazo en que estos sectores cambian el modelo de auto, llegando a ser de dos o tres años. Entre los más jóvenes es posible verificar no pocos casos en que el cambio del celular por los modelos más evolucionados se ha reducido a unos pocos meses.

En todo lo que queremos explicar en este escrito juega un papel fundamental la memoria, porque muchos de los integrantes de la pequeña burguesía parecen haberla perdido y no recuerdan en qué situación económica se encontraban en los años 2001 y 2002. Una de las discusiones entre sociólogos y políticos por aquellos años era mostrar como amplios sectores de la clase media se habían caído y perdían la condición de integrantes de esa clase, se hablaba del empobrecimiento de la clase media, así fue como algunos analistas mostraron casos concretos de cómo mucha gente iba reduciendo su consumo y otros que aún mantenían sus trabajos, debían concurrir al analista porque estaban obsesionados con la posibilidad de perderlo.

Este cambio notorio de la situación de la clase media nos permite afirmar sin temor a equivocarnos que el gobierno iniciado por Kirchner en el 2003 y continuado por su esposa en el 2007 ha conformado la gestión que más ha favorecido a la clase media, no obstante lo cual existe un sector importante de la misma que no ahorra críticas a este proyecto.

Veamos entonces algunas de esas críticas, el tema de la inseguridad es uno de los asuntos que mayor preocupación causa a los sectores medios, sin duda padecer de un suceso de estas características es una tragedia, aún mucho más si hay una muerte en el hecho, pero aún cuando no suceda algo tan grave, cualquiera se siente violado y queda masticando rabia. Sin duda debemos reclamar justicia, pero no debe confundirse ese reclamo con venganza.

Es venganza cuando a raíz de un suceso que nos acontece a nosotros, pretendemos que se cambien las leyes y se hagan mucho más rígidas, llegando en algunos casos a pedir airadamente la imposición de la pena de muerte, pero no es sólo eso, también muestra una clara actitud de egoísmo pensar que por qué sufrimos de un hecho violento debemos convertirnos en el centro de mundo y que partir de ahí se comience a legislar de manera de diferente.

Otro aspecto relacionado con la inseguridad se refiere, y lo escuchamos en los medios concentrados que hacen de esto un motivo para incrementar sus ventas y su rating, a que pareciera ser que el único país afectado por este problema es la Argentina, cuando es evidente que sucede en todo el mundo incluso en los países más desarrollados, incluidos algunos que son presentados por la oposición y los medios monopólicos como "ejemplos a seguir".

Un ministro se ganó críticas de todo calibre cuando dijo que "la inseguridad era una sensación", sin embargo el hombre no estaba tan errado, habría que preguntarse porque no ocurrieron sucesos que merecieran la atención de los medios de comunicación cuando fue el denominado conflicto del campo, o cuando existe un acontecimiento deportivo de importancia. Es decir que cuando se producen noticias que los medios consideran más taquilleras pareciera no haber sucesos de estas características.

Lo que no todos dicen, es que resulta hipócrita hablar de inseguridad y no preocuparse por una más justa redistribución del ingreso, también habría que alentar la creación de un sistema de registro que nos permita medir si la inseguridad crece o disminuye, y de esa manera hablar del problema con fundamentos y no como ocurre hoy esporádicamente cuando los medios necesitan de rating.

Otra de las preocupaciones de la clase media es la inflación, no está mal que eso ocurra, pero lo que parece un tanto injusto es responsabilizar al gobierno por eso, y lo decimos porque son precisamente los servicios que dependen de las decisiones políticas del gobierno los que menos aumentan.

En este punto nos detendremos un tanto porque son muchos los sectores medios que se rasgan las vestiduras por lo que supuestamente se les quita pero nunca reconocen lo que el Estado les brinda. La luz, el gas, el agua, el transporte y la educación están subsidiadas, y en pocos lugares a niveles tan altos como en la ciudad de Buenos Aires que es donde residen los sectores más acomodados, esto es injusto, aún cuando porciones de la clase media no se quieran dar por enteradas.

Los precios que sí aumentan de manera considerable son aquellas que corresponden a empresas privadas, sin embargo raramente escuchamos que quienes se quejan den el nombre de determinada empresa, tampoco escuchamos que se intente realizar protestas y boicot en las compras a aquellas empresas que suben abusivamente los precios. Digamos que casi todos los rubros de la economía argentina están dominados por una, dos o a lo sumo tres empresas que se ponen de acuerdo para aumentar los precios e imponer sus condiciones a los consumidores, para esto el gobierno no tiene muchas herramientas al menos respetando las leyes del capitalismo.

Ya que estamos en este tema incorporemos a uno de los funcionarios más odiados, nos referimos al secretario de comercio, el Sr. Moreno, presentado por los grandes medios como un demonio dispuesto a hacer cosas terribles contra la población. En realidad esos medios que también incrementan su precios indiscriminadamente no quieren que un funcionario les ponga límites a sus pretensiones, o sea que es Moreno quién intenta intervenir para beneficiar a los consumidores, en tanto esas empresas pretenden perjudicarnos con sus incrementos, lo que no resulta entendible es que nosotros terminemos comprando la falsa imagen que esas empresas intentan imponernos.

Para poner ejemplos tal vez más claros es como si nos tragáramos que Van Helsing es un malvado porque Drácula así lo dice, o nos creyéramos que Batman es una mala persona porque así lo afirma el Guasón. Si de algo pudiésemos criticar a Moreno no es por su intransigencia con las empresas, por el contrario deberíamos cuestionar su debilidad ante esos inmensos oligopolios.

Así como abordamos el tema de las críticas también debemos introducirnos en una cuestión estrechamente relacionada, se trata de la influencia que tienen los medios concentrados sobre esta porción de clase media, habitualmente los vemos repitiendo acríticamente los temas y las opiniones que imponen esos medios.

De esta manera si TN repite hasta el hartazgo el mismo asesinato durante todo un día, la clase media entrará en pánico, si Clarín y La Nación dicen que Moreno, Moyano y De Elía son la encarnación del demonio, la pequeña burguesía porteña se persignará y tratará de arrojar agua bendita a diestra y siniestra.

La gran pregunta es ¿por qué los medios oligopólicos consiguen que la clase media pueda apretar el gatillo del revolver que tiene en su propia sien? ¿qué poder hipnótico pueden desarrollar, que personas inteligentes y cultas obren sin pensarlo contra sus propios intereses?. Intentaremos algunas respuestas.

El economista y profesor alemán Max Otte, además de haber preanunciado la crisis financiera del 2008, escribió un libro titulado "El crash de la información. Los mecanismos de la desinformación cotidiana", precisamente intentaremos explicar algunos de estos comportamientos introduciendo el concepto de la desinformación.

Desinformación no significa simplemente carecer de información, o como ocurre cada vez con mayor frecuencia que la misma se distorsione deliberadamente, también significa recibir una cantidad inmanejable de datos, muchos de ellos intrascendentes, que hacen que nos olvidemos de las cosas importantes. Diariamente los medios nos abarrotan de datos que nos provocan un estado de sopor cura consecuencia es un paulatino olvido de las cuestiones más importantes. Este es un proceso de idiotización colectiva que también es útil para que las grandes empresas nos puedan vender sus productos o sus candidatos en las elecciones.

Los pueblos que tuvieron grandes tragedias luchan por mantener viva la memoria de esos sucesos, recordar a los responsables y de ser posible hacer justicia, eso ocurre con el pueblo judío y el nazismo, y el pueblo japonés arrasado por dos bombas nucleares. En cuanto a nosotros, los argentinos, no podemos permitirnos olvidar los desastres de la dictadura y de quienes nos llevaron a la crisis del 2001, obviamente los cómplices de esas tragedias tratan por todos los medios de hacernos olvidar y muchos intentan reaparecer como si nada. Por eso la lucha por la memoria y por llevar ese conocimiento a las nuevas generaciones es uno de los aspectos centrales de nuestra vida política y social.

Pero veamos ahora cómo es posible que alguien actúe en contra de sus intereses, sostenemos que no existe gobierno que haya beneficiado más a la clase media que el iniciado con Kirchner y el continuado por su esposa, ¿entonces qué ocurre?, hay un sentimiento que afecta a ciertos sectores de la clase media, y que podríamos considerarlo como cercano a la envidia o más precisamente lo podríamos calificar de ausencia de espíritu solidario. Este sentimiento lleva a prestar mayor atención a lo que sucede con otros más que en verificar nuestra propia situación.

Durante los sucesos del Parque Iberoamericano, los medios dieron rienda suelta a un racismo repugnante, el jefe de gobierno de la ciudad recientemente reelecto fue el cabecilla de esa cruzada contra los inmigrantes, una periodista rubia de TN dijo que la inmigración que llegaba a la Argentina era de "baja calidad", y una señora reporteada por los medios se quejaba porque veía a muchos inmigrantes que podían llenar el changuito en el supermercado y ella no.

La ausencia de espiritu solidario hace que estemos dispuestos a dejar salir lo peor de nosostros, más aún cuando es alentado por los medios de comunicación, pero según parece en los últimos tiempos en que los desposeídos se han decidido a hacerse escuchar muchas personas de las clases acomodadas ven con desprecio que las calles y otros lugares públicos hayan sido ganados por sectores que nunca fueron escuchados.

Los medios como TN y C5N, alientan cotidianamente estas pequeñas miserias, y hacen que algunos que en realidad estaban mucho peor en el 2001, ahora presten mayor atención a lo que ocurre a otros, y hasta ven con desánimo que a los otros también les vaya mejor.

La clase obrera sindicalizada o la clase alta generalmente saben perfectamente aquello que les conviene y aquello que no, con la clase media eso no es tan claro, a veces muerden la mano que los alimenta y besan el zapato que indefectiblemente se estampará en su traste.

Volver a la Página Principal